Un informe difundido por medios iraníes en el exilio sostiene que la represión del régimen contra manifestaciones dejó decenas de miles de muertos en apenas dos días. El Gobierno niega las cifras y crece el reclamo internacional por una investigación independiente.
La represión desatada por el régimen de Irán contra protestas sociales habría provocado más de 36.500 muertes, según denunciaron medios opositores con sede en el exterior. La cifra, de extrema gravedad, no fue reconocida por el Gobierno iraní, pero reavivó las acusaciones por violaciones sistemáticas a los derechos humanos.
La denuncia fue difundida por Iran International, un medio crítico del gobierno de Teherán, que aseguró haber accedido a registros internos, testimonios y datos de hospitales. Según el informe, la represión más violenta se concentró en dos jornadas consecutivas, con operativos simultáneos en cientos de ciudades.
De acuerdo con la reconstrucción publicada, fuerzas de seguridad, milicias Basij y la Guardia Revolucionaria habrían utilizado armas de fuego y munición real para dispersar las manifestaciones, que surgieron en distintos puntos del país en reclamo por la situación económica, la falta de libertades y la represión política.
Desde el Gobierno iraní rechazaron las cifras y calificaron el informe como parte de una “campaña de desinformación” impulsada por sectores opositores. Sin embargo, no brindaron datos oficiales alternativos ni habilitaron el acceso de observadores independientes a las zonas afectadas.
Organismos internacionales y grupos de derechos humanos advirtieron que la falta de transparencia del régimen dificulta la verificación de los hechos y profundiza la preocupación por la magnitud de la represión.
Tras la difusión del informe, creció la presión diplomática para que se investiguen los hechos. Distintos gobiernos occidentales y organizaciones humanitarias reclamaron una pesquisa independiente, acceso a las víctimas y garantías para el respeto de los derechos civiles.
La denuncia vuelve a colocar a Irán en el centro de la escena internacional y refuerza las acusaciones contra un régimen que, según sus detractores, responde a la protesta social con una violencia cada vez más letal.